Vie. Abr 4th, 2025

El accidente, ocurrido en la estación ferroviaria de Novi Sad, fue causado por el derrumbe de una marquesina que aplastó a varias personas. Este suceso no solo conmocionó al país, sino que también desató una ola de indignación pública, ya que la estación había sido renovada en dos ocasiones en los últimos dos años como parte de un acuerdo de infraestructura con empresas chinas. La percepción generalizada entre los serbios es que la tragedia fue consecuencia de la corrupción gubernamental.


Las protestas, lideradas por estudiantes pero respaldadas por agricultores y miles de ciudadanos, alcanzaron su punto álgido con un bloqueo de 24 horas en un punto clave de movilidad urbana en Belgrado, la capital del país. Los manifestantes exigen transparencia y responsabilidad por parte del gobierno, acusándolo de negligencia y corrupción en la gestión de proyectos de infraestructura.


En una rueda de prensa sin sesión de preguntas y respuestas, Vucevic declaró: 

“Para no seguir aumentando la tensión en la sociedad, tomé esta decisión. Sin duda, estoy orgulloso de todo lo que hemos hecho. Estoy orgulloso de los ministros, del gabinete, y agradezco al presidente por el trabajo conjunto”.

Además, anunció que el alcalde de Novi Sad, Milan Djuric, también presentaría su renuncia.

El ahora ex primer ministro no dudó en culpar a fuerzas externas de la crisis política: 

“Serbia ha quedado atrapada desde entonces, y hemos visto abusos políticos de esa tragedia. Todo esto fue planeado de manera vil desde el extranjero, para poner en peligro a Serbia como Estado”a

Afirmó Vucevic, sin especificar a qué países o entidades se refería.

El presidente Aleksandar Vucic ha respaldado estas acusaciones, señalando que los estudiantes y manifestantes están siendo manipulados por potencias extranjeras con el objetivo de desestabilizar al gobierno.


Mientras el gobierno insiste en la teoría de la injerencia extranjera, la población serbia ve en la tragedia de Novi Sad un claro ejemplo de los efectos de la corrupción y la mala gestión. Las protestas no solo exigen justicia por las víctimas, sino también un cambio profundo en la forma en que se administran los recursos públicos.

La renuncia de Vucevic y Djuric marca un momento crucial para Serbia, un país que busca equilibrar su desarrollo económico con la transparencia y la responsabilidad política. Sin embargo, queda por ver si estas dimisiones serán suficientes para calmar el descontento popular o si, por el contrario, abrirán la puerta a una nueva etapa de inestabilidad.



foto de portada: mediaportal.vojvodina.gov.rs, CC BY-SA 3.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0, via Wikimedia Commons.


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